Por Alfonso BLANCO CARBAJAL
Si Héctor Herrera Núñez, coordinador de la JUGOCOPO, quiere emprender medidas legales contra las mujeres (feministas) agresoras, tiene fotografías y videos del sisetema de vigilancia activo las 24 horas del dia, con las iniciadoras de la violencia en el interior del Congreso del Estado, y debe actuar de inmediato porque ese incendio provocado pudo haber costado varias vidas.
No busquen chivos expiatorios ni traten de echar la reponsabilidad hacia otras direcciones para proteger a las verdaderas causantes de la destrucción material que debe ser castigada como lo establece la ley.
Hoy no hubo víctimas mortales, pero sería desastroso que alimentaran la impunidad femenina solo por considerar que los resultados son parte de demandas justas que la sociedad les debe a las mujeres. Si solapan esa impunidad los resultados pueden ser peores en las celebraciones del 8M de los siguientes años.
Si el Congreso del Estado no actúa ahora sentará el precedente para que junto con el poder que brindan a las mujeres con su respaldo nazca y se desarrolle un desastre desproporcionado en manos del género opuesto, que se supone seria mesurado, equilibrado porque las mujeres actúan con más estabilidad que el género masculino.
Por lo pronto cometieron daños aun no calculados en equipos de computo y documentos legislativos físicos y digitales, aparte de la destrucción causada al inmueble.
Esos actos expresados con violencia el 8M excedieron los riesgos de apagar la existencia de empleados que a esa hora se encontraban en el Congreso del Estado y de las mismas mujeres que sin pensar prendieron el fuego de su entusiasmo mal encausado.
Se excedieron y abusaron de la libertad de expresión que se supone debían haber manifestado con mensajes de protesta, nombres, lugares, fechas, como el caso específico de Coppel, que se lanzaron en bola contra la tienda por el feminicidio que el 13 de mayo del 2024 cometió Dante Yahir “N”, de 20 años de edad, contra Eva Liliana Mongtelongo Hernández, una mujer de 35 años, en el interior de los baños del establecimiento ubicado en 5 de Febrero y Paseo Constitución, Durango, Dgo.
Anexo un extracto del articulo Dogma de Fe publicado por Marcos Duran en Politicón, columna política de Vanguardia, el 31 de mayo del 2016, para complementar detalles del incidente colectivo.
Dice Marcos que la multitud es impulsiva, cambiante e irritable, y se deja guiar casi por el inconsciente. La masa posee un sentimiento de omnipotencia, sostiene en su escrito.
Cita a Fuenteovejuna, un municipio de no más de cinco mil habitantes localizado en la provincia de Córdoba, España.
Ahí, en la madrugada del 22 de abril de 1476, sus pobladores se convirtieron en una pandilla tirana y justiciera que acabó con el yugo que los azotaba. Lincharon y mataron al Comendador, don Fernán Gómez de Guzmán, un truhan que abusaba de su poder.
Eso motivó una investigación ordenada por Fernando V de Castilla, rey de España, para dar con él o los responsables del crimen. En las audiencias, la totalidad de la villa asume la responsabilidad y en los interrogatorios sobre ¿quién mató al Comendador? el pueblo contesta al unísono: ¡Fuenteovejuna, señor!
Ese drama inspiró a Lope Félix de Vega Carpio, el creador del teatro español y uno de los más prolíficos dramaturgos de habla hispana, a escribir su principal obra, “Fuenteovejuna”, la historia del levantamiento de un pueblo que consideraba que esa acción “ilegal”, restituía la justicia y acababa con la impunidad.
Si las autoridades de Durango desdeñan el incidente y lo tratan con indiferencia porque se cometió en una pasión desbordada por demanda de justicia, que en ese momento no se manejaba algún caso especifico sin atención, se corre el riesgo de dejar crecer esa impunidad que ya comenzó a fortalecerse junto con la imagen de la mujer que demanda justicia.
Si descuidan los resultados del 8M en la capital del estado y no se encuentran culpables, es muy probable que después se escuche siempre la misma respuesta cuando alguien pregunte ¿Quién mato al Comendador?
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