Los monaguillos asisten al sacerdote, participan en diversas
tareas, portan objetos de la ceremonia y colaborar en la liturgia.
Por Aranza Estrada | Infobae | 31 Mar, 2025 07:28 a.m. MX
En parroquias de todo el mundo, los monaguillos son esenciales para la realización de la liturgia. (Pascom Paróquia N Sra Assunção/wikimedia)
Los monaguillos tienen un papel fundamental en la misa, asisten al sacerdote en el altar y participan en ceremonias como la Eucaristía y el Bautismo. Su labor refuerza su fe y les permite integrarse activos en la vida parroquial. Además de apoyar a la clerecía suelen participar en procesiones, portar objetos ceremoniales y desempeñar tareas específicas dentro de las ceremonias religiosas.
Según el sitio web de la iglesia católica Old Misión Santa Inés, en California, para ser monaguillo es necesario haber recibido el Bautismo y la Primera Comunión, además de mantener una práctica constante de su fe con asistencia regular a misa. Su servicio no se limita al altar, ya que también colaboran en bendiciones, el rezo del Vía Crucis y diversas celebraciones religiosas.
El término “monaguillo” proviene del diminutivo de “monago”, derivado del latín monachus, que significa monje. Tradicionalmente, este rol ha sido desempeñado por niños que ayudan al sacerdote durante la misa y otros oficios eclesiásticos. Dado que se trata de menores de edad, es indispensable contar con la autorización de sus padres para que puedan cumplir con esta responsabilidad dentro de la Iglesia.
Los monaguillos desempeñan un rol clave en la misa, asistiendo al sacerdote en el altar y ayudando en la celebración de la Eucaristía y otros rituales litúrgicos. (Père Manuel/ wikimedia)
¿Cuáles son las ganancias de un monaguillo?
El sitio oficial de la Arquidiócesis de México indica que los monaguillos tienen entre 6 y 12 años, aunque en algunas parroquias pueden continuar con ese servicio por más tiempo. Más allá de su apoyo en las ceremonias, esa tradición dentro de la Iglesia Católica busca fomentar en niños y adolescentes un acercamiento temprano a la vida espiritual y religiosa.
A pesar de la importancia de su labor, los monaguillos no reciben un salario porque su servicio es voluntario. Sin embargo, en algunas parroquias pueden obtener incentivos simbólicos, como apoyo para actividades religiosas, convivencias o pequeñas gratificaciones. No existe una remuneración fija para esa función. Su participación es vista como una forma de compromiso con la fe y la comunidad.
Entre todas las responsabilidades que tienen durante su servicio, según la Iglesia de Santa Inés, algunas actividades incluyen portar la cruz y las velas procesionales al inicio y final de la misa, sostener el Misal para el sacerdote durante las oraciones, portar el incienso y el incensario, y asistir en la preparación del altar para la Liturgia de la Eucaristía.
También ayudan al sacerdote al recibir las ofrendas de los fieles, sostienen los vasos utilizados en la purificación de las manos y tocan las campanas en el momento de la elevación del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Al finalizar la misa, pueden encargarse de apagar las velas y devolver los objetos litúrgicos a la sacristía.
Más que un servicio, el trabajo de los monaguillos es un acto de fe. (Wikimedia)
¿Cuáles son los santos patronos de los monaguillos?
De acuerdo con el Manual del Monaguillo de la Diócesis de Ambato, los monaguillos tienen como modelo a tres santos que dedicaron su vida al servicio de Dios y al altar. San Tarcisio, conocido como el Monaguillo de la Eucaristía, vivió en Roma durante los primeros tiempos del cristianismo. Su valentía quedó marcada en la historia cuando, al llevar la comunión a los condenados en el circo romano, fue atacado y asesinado por no permitir que los paganos profanaran el cuerpo de Cristo. Su ejemplo de fidelidad y entrega sigue inspirando a quienes sirven en la liturgia.
Otro referente es Santo Domingo del Val, un niño español cuya devoción y piedad lo convirtieron en blanco de persecución. Según la tradición, sus verdugos lo martirizaron de manera similar a Jesús, pues su vida reflejaba un amor profundo por la fe y un compromiso inquebrantable con la caridad. Su testimonio sigue siendo un llamado a la entrega y la fortaleza en medio de la adversidad.
Por su parte, Santo Domingo Savio representa una santidad alcanzada a través de la vida cotidiana y el compromiso con los valores cristianos. Alumno de San Juan Bosco en el siglo XIX, decidió vivir con pureza, alegría y un espíritu de servicio sin necesidad de sufrir el martirio. Falleció poco antes de cumplir 15 años, pero su corta existencia bastó para que fuera reconocido por su virtud y entrega, convirtiéndose en un modelo para la juventud dentro de la Iglesia.
Fuente: Infobae
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